Clase 2 La Cultura Neolitica
La cultura paleolítica fue característica de las primeras formas de organización social que tuvieron los humanos primitivos.
Pero como sucede con todo lo humano, también sufrió modificaciones con el paso del tiempo. Los cambios climáticos, la necesidad de adaptarse a nuevas condiciones, los cambios físicos y el dominio del fuego generaron importantes avances en los hombres y mujeres del Paleolítico.
La cultura neolítica
Hace aproximadamente 12.000 años, en una región de Medio Oriente -según los datos que aporta la arqueología- algunas tribus nómades de la actual Palestina comenzaron a domesticar algunos animales y a utilizar granos de cereales silvestres.
Observaron que los granos podían ser guardados por un tiempo. Esta condición de almacenamiento los diferenciaba de otras plantas que se pudrían si no eran comidas inmediatamente. Sumado al descubrimiento de las ventajas de los cereales, aquellos grupos también aprendieron a domesticar algunas especies animales, como los carneros.
Para esta época, las tribus de la región seguían siendo nómades y aún dependían de la caza, la pesca y la recolección. Sin embargo, el territorio que recorrían quedó limitado a espacios más reducidos. Rodeados de desierto, con algunos animales que trasladar y con más utensilios para cargar, tuvieron que limitar sus movimientos. Sus asentamientos comenzaron a ser más estables, es decir, se modificó su patrón de asentamiento. Así, el nomadismo fue dando lugar al sedentarismo.
Este proceso que se inició en Medio Oriente también se reprodujo en otras regiones. En diferentes lugares y en épocas distintas, algunos grupos nómades comenzaron a asentarse, domesticar animales y utilizar los granos de los cereales silvestres. Así ocurrió en el valle del río Nilo, en África y, mucho tiempo después, en América. De este modo, la organización social y la cultura propias del Paleolítico comenzaron a transformarse dando lugar a una nueva forma de vida: la cultura neolítica.
Cortar y almacenar los granos silvestres y domesticar algunos animales fue el primer paso para un cambio revolucionario en la historia de la humanidad. Este cambio aceleró los tiempos históricos; es decir, luego de millones de años de evolución, las cosas comenzaron a cambiar más rápidamente. Los seres humanos de aquella época ya eran tal como somos ahora y sus descubrimientos e inventos fueron cada vez más complejos.
La invención de la agricultura fue el más trascendente de ellos, porque la producción de alimentos abría un sinnúmero de posibilidades, pero también les generó nuevos problemas que debieron resolver. Por ejemplo, debieron inventar nuevas herramientas que fueran apropiadas para sembrar y cosechar, objetos para almacenar cantidades mayores de alimentos y nuevas herramientas para fabricar utensilios.
Además de esos cambios tecnológicos, la agricultura provocó transformaciones sociales.
Las tribus ya no podían ser nómades pues debían asentarse para cuidar los cultivos. De este modo, aquellos hombres y mujeres se hicieron sedentarios, es decir, establecieron su residencia en un lugar fijo.
Por otra parte, la organización social de la horda pensada para optimizar la cacería ya no tenía sentido. En una sociedad de agricultores eran necesarios otros atributos para ser el jefe. Entre ellos, los conocimientos acumulados y la capacidad para organizar a grupos de gente más grandes que residían juntos en un mismo lugar. Por lo general, eran los ancianos quienes reunían estas condiciones y capacidades; por esta razón, pasaron a ser los jefes de la comunidad.
La agricultura permitió por primera vez en la Historia que los seres humanos tuvieran más alimentos que los imprescindibles para subsistir: a partir de entonces, fueron capaces de producir excedentes alimenticios. Los hombres y mujeres dejaron de ser depredadores para convertirse en productores de alimentos.
Las comunidades neolíticas necesitaron construir sus viviendas, ya que la agricultura era una actividad que requería asentamientos más estables. El conjunto de viviendas y sembradíos compartidos por una misma comunidad o clan se denominó aldea.
Todos los miembros de la aldea pertenecían a un mismo clan. Estaban unidos por lazos de parentesco, es decir, eran grupos familiares que creían tener un antepasado en común. Su forma de organización era la sociedad de jefatura en la que el poder de decisión estaba en manos de los mayores. Los miembros de estas comunidades compartían el trabajo y los recursos. No existía la propiedad privada sino el derecho de uso o usufructo de los recursos naturales como la tierra, el agua, los bosques, etc.
En un principio establecieron la división simple del trabajo, es decir, un reparto de tareas: todos hacían todo. Pero a medida que las actividades se hicieron más complejas, algunos se especializaron en la agricultura, otros en la producción de utensilios y objetos de uso cotidiano y otros en el pastoreo.
Todos trabajaban para la comunidad, pero cada uno en una tarea específica.



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