clase 9 01/02/ 2021

 Unidad 2: Hacia la Modernidad: Europa y la conquista de América 

La sociedad feudal se caracterizó por el poder de la nobleza, por la debilidad de las  monarquías, la poca importancia de las ciudades y del comercio, la organización de la sociedad en feudos o señoríos, la producción para el autoabastecimiento y la subordinación de los campesinos (quienes constituían la mayoría de la población)  a los señores feudales. Con la crisis del siglo XIV, esas características comenzaron a transformarse: el feudalismo comenzó a desintegrarse. A partir de entonces, se inició un largo período de transición. 

Aquello que se estaba gestando en las ciudades –el comercio, el uso del dinero, la importancia del mercado y el poder de la burguesía–, terminaría desintegrando el orden feudal en el largo plazo. Entre los siglos XV y XVIII se produjeron cambios económicos, políticos, sociales e ideológicos muy importantes. Estos serán los temas que estudiaremos en esta unidad. 

Dichos cambios formaron parte de un proceso en el que las características que eran propias de la sociedad feudal (lo viejo), convivieron con otras que derivaron en la consolidación de una sociedad capitalista (lo nuevo). Todas esas transformaciones contribuyeron a la formación del mundo moderno. La conquista de América fue un proceso central para la construcción de la Modernidad.

 La crisis de la sociedad feudal y el afianzamiento de la burguesía. El Humanismo, el Renacimiento y la Reforma como expresiones artísticas, intelectuales y religiosas de la Modernidad. La consolidación de las monarquías absolutas. La expansión europea

La crisis de la sociedad feudal y el afianzamiento de la burguesía 


A partir del siglo XV se incrementó la producción y se desarrolló el comercio y la circulación monetaria. El crecimiento demográfico (aumento de la población) motivó la búsqueda de nuevos mercados y la exploración de nuevas rutas. Por primera vez se empezó a dar la vinculación entre diversas zonas del mundo y con ello la creación del mercado mundial. En ese contexto se fortaleció la autoridad monárquica, debido a la centralización del poder político en manos del rey, mientras se debilitaba el poder de los señores feudales. Este proceso contó con el rol fundamental de la burguesía comercial europea. 

El afianzamiento de la burguesía como grupo social también explica el surgimiento de las ideas que cuestionaban al poder feudal y eclesiástico.

Los cambios económicos en el espacio rural


 Durante el siglo XV la actividad rural comenzó a recuperarse luego de la gran crisis que había atravesado en el siglo XIV.  La caída de la población rural, producto de las hambrunas y las pestes, permitió que existieran amplias regiones dedicadas a la cría de ganado y que se desarrollaran cultivos destinados a su alimentación. Se implementaron adelantos tecnológicos en la actividad agrícola con la utilización de instrumentos de labranza, que permitían realizar surcos más profundos, lo que contribuía a aumentar y mejorar la producción.

El comercio


 Desde el siglo XIII, los mercaderes europeos realizaban viajes hacia Oriente en búsqueda de especias –fundamentales para la conservación de alimentos–, sedas y piedras preciosas. Asimismo, el intercambio comercial se había  extendido a través del Mediterráneo uniendo las ciudades europeas, sobre todo las de Italia y  las del Mar del Norte, que vinculaban a Inglaterra con Europa Continental.

 Las principales mercancías que se comerciaban eran las telas, pero también vinos, sal, aceites y metalurgia. En 1453, la ciudad de Constantinopla (capital del viejo Imperio bizantino) cayó en poder de los turcos. Era un punto central de comunicación y de rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Por ese motivo, los europeos profundizaron la exploración de nuevas rutas. Los reinos de Portugal y España por su ubicación geográfica, su tradición de navegantes y por la necesidad de tierras y mercados, lideraron el proceso de expansión ultramarina.


A lo largo de este proceso los comerciantes expandían sus actividades y asentaron su representación en distintos puntos de Europa, asociando a otros comerciantes o agentes que actuaban en su nombre. De allí la formación de compañías o sociedades comerciales, que extendieron la utilización de dinero para la realización de las diversas transacciones. 

Surgieron instituciones y se expandieron prácticas que están vigentes en la actualidad, como los bancos –que  otorgaban préstamos– y las formas de pago a plazos de tiempo y a distancia –a través de  las letras de cambio–, la contabilidad, que permitía reflejar la actividad económica de esas empresas, y los seguros marítimos, para proteger las mercaderías durante sus traslados de un punto a otro.



La formación de la economía-mundo


 El proceso de expansión europea que se desarrolló a partir del siglo XV dio lugar a la formación de una economía-mundo: por primera vez en la historia, todos los continentes se ponían en contacto, con vínculos cada vez más profundos y permanentes. Todo ello en el marco de la búsqueda de nuevas rutas comerciales realizada por los comerciantes y las monarquías europeas.

Esta forma de vinculación no implicaba una integración igualitaria, por el contrario, los estados europeos manejaban con exclusividad las rutas comerciales, impidiendo la participación de otros estados. Por ello, eran espacios económicos cerrados. Así, cada potencia europea se convertía en el centro organizador de los espacios económicos de su influencia. 

África, Asia y América formaron parte del sistema de la economía-mundo como periferias de los centros, que estaban conformados por los estados europeos.
 

La consolidación de las monarquías absolutas Los cambios políticos 


Junto a los cambios económicos y sociales que se desarrollaron en este período, también se produjeron otros de orden político. Uno de los más significativos fue el fortalecimiento del poder real en detrimento del poder de los señores feudales. 

Si bien ese proceso tuvo características propias en cada reino, en general el fortalecimiento del poder del rey se produjo por:
 • El debilitamiento de la nobleza feudal, producto de las luchas internas de este grupo.
 • El deterioro de los vínculos con el campesinado.
 • El fortalecimiento económico de las ciudades, que apoyaron a los reyes a cambio de la liberarse de las rentas que debían pagar a los señores. 

La recuperación del poder de los monarcas se expresaba en la capacidad de administrar justicia y el cobro de impuestos.

 Ello produjo fuertes enfrentamientos con los ejércitos de los señores feudales. Pero finalmente triunfó el poder real.

 Los recursos que permitieron el éxito de este proceso provenían de los préstamos otorgados por los banqueros de las ciudades, así como de los ingresos provenientes de los impuestos.

Las nuevas monarquías buscaron subordinar el poder de los señores, pero sin cambiar el orden social feudal.

Es decir, no se cuestionaba la propiedad de las tierras ni la posición económica y social de la nobleza.
 Por ello, los reyes reprimieron todo intento de rebeliones de los sectores campesinos. Debido a la centralización del poder político en manos del monarca, lentamente se fueron delineando los Estados modernos, contando entre otros elementos con un territorio con límites cada vez más definidos y una moneda única acuñada por el poder real,  favoreciendo la actividad comercial y manufacturera, siendo la burguesía la gran beneficiaria de este proceso.

¿De qué herramientas se valieron estos Estados modernos? 

Las monarquías modernas afianzaron la obediencia de sus súbditos a partir de la creación de diversos instrumentos e instituciones. Entre los cuales destacamos:


 La burocracia: el rey contaba con un cuerpo de funcionarios, quienes se ocupaban de la puesta en marcha y el control de sus políticas. Los puestos de mayor jerarquía eran ocupados por miembros de la nobleza. También los burgueses más ricos accedían a los mismos cargos a través de su compra a cambio de prebendas. 

La diplomacia: el fortalecimiento de los límites territoriales dentro de los cuales el rey ejercía su soberanía dio lugar a enfrentamientos armados con otros reinos. Sin embargo muchos se resolvieron a través de la diplomacia: los reyes nombraban embajadores cuya finalidad era –a través de negociaciones y alianzas– acrecentar los límites de los reinos. Este objetivo también se lograba a través de acuerdos matrimoniales entre los miembros de las distintas familias reales que controlaban el poder dentro de Europa.

Ejércitos permanentes: los reyes de estos Estados contaron con ejércitos propios para la guerra o para la represión interna. A diferencia del período anterior, en el que dependían centralmente de la lealtad de los señores y su fuerza militar, los ejércitos reales estaban conformados en su mayor parte por mercenarios, es decir extranjeros que eran pagos. 


Sistema impositivo: se puso en marcha un sistema de impuestos generalizado, ello significó la profundización de la autoridad real y la integración social. Se establecieron impuestos regulares y obligatorios, así como impuestos específicos para la actividad comercial y rural, que recaían sobre burgueses y campesinos. La nobleza gozaba de la exención de estas obligaciones.



 






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