Las sociedades tributarias:
Estado, sociedad y tributo en la antigüedad
Los primeros Estados se desarrollaron en la
Mesopotamia asiática hace aproximadamente 6.000 años, época en la que se
establecieron las primeras ciudades-Estado. Este proceso también se inició en
Egipto y se extendió por Oriente. Mucho tiempo después ocurrió lo mismo en
Europa y América.
Las razones que dieron origen a los
primeros Estados variaron según cada sociedad. Pero más allá de sus
diferencias, en todas ellas se produjo la centralización del poder, a través de
la imposición de la autoridad de un pequeño grupo de personas sobre el conjunto
de la sociedad. Ese sector social dedicado a la organización política se
transformó en un sector privilegiado, pues adquirieron el poder suficiente para
apropiarse de los recursos del conjunto de la comunidad.
La
producción de excedentes se transformó en tributo. Todos aquellos que no
pertenecían al sector privilegiado debían entregar una parte de su producción
al Estado. A dicha forma de tributo
se la denominó en especie. El Estado
se apropiaba de esos excedentes para
poder contar con reservas de alimentos y redistribuirlos en la sociedad en
casos de necesidad y emergencia.
El Estado también podía demandar un tributo en trabajo de los sectores no
privilegiados. Este podía consistir, por ejemplo, en la obligación de trabajar
en la construcción de obras de riego, murallas, palacios, templos o tumbas
reales (tal es el caso de las pirámides que los faraones egipcios hacían
construir para sí mismos), según fueran planificadas por los gobernantes.
A cambio de su situación privilegiada,
los grupos de poder debían organizar el funcionamiento de la sociedad. Sus
tareas fundamentales eran gobernar, administrar los recursos provenientes del
tributo, impartir justicia, mantener el culto religioso y actuar en casos de
guerra.
El poder político se organizaba y se ponía en
funcionamiento a través de cargos e instituciones administrativas y de gobierno
que eran ocupados por los miembros de la élite, compuesta por las familias que
ejercían el poder. Pero solo uno de los
miembros de la élite era el rey. Debido a que la autoridad suprema se
concentraba en una sola persona, que heredaba el cargo de su padre, los Estados
de la antigüedad eran monarquías. Esa persona era considerada diferente al
resto, incluso, a veces como un dios en la tierra. En ese caso eran monarquías teocráticas.
Egipto
antiguo es un ejemplo de sociedad tributaria. La creencia de que el faraón era
un dios y de la vida después de la muerte favorecieron una organización
económica que se apoyaba en diversas formas de tributo. Tributo en especie, cuando los campesinos entregaban parte de su
producción para mantener al grupo gobernante. Tributo en trabajo, cuando participaban en la construcción de las
pirámides.
Eran sociedades tributarias porque el
tributo –entregado por la mayoría no privilegiada de la sociedad– era una
herramienta central que permitía la existencia del Estado y garantizaba el
sostenimiento una forma de organización social, económica y política
específica.
Para comprender por qué el Estado podía exigir el tributo a los
campesinos es necesario entender las relaciones de poder. Dichas relaciones
representaban un vínculo de dominación
entre una minoría privilegiada que habitaba en la ciudad y tenía el control del
Estado y una mayoría rural que solo contaba con su trabajo.
Los privilegios de la minoría se sostenían en
su prestigio, ciertos saberes como los religiosos y mágicos, la posesión de las
tierras y las armas y la creencia compartida por toda la sociedad
–privilegiados y desposeídos– de que pertenecían a una casta superior.
El sector más amplio de la sociedad
estaba compuesto por los campesinos,
que eran los encargados de producir los alimentos. Este sector social habitaba
en las aldeas y trabajaba los campos. El sector más bajo de la sociedad estaba
constituido por los esclavos, quienes carecían de derechos (ni siquiera eran
dueños de su persona). Sus condiciones de vida variaban: algunos eran
prisioneros de guerra, otros incapaces de pagar sus deudas, etc. Podían ser
empleados en tareas agrícolas o domésticas o en algunos trabajos muy duros como
los que se emprendían en las minas. Otros, como en algunas sociedades
americanas, podían ser destinados para ser sacrificados en ceremonias
religiosas.
Los
esclavos formaron parte de las sociedades tributarias pero no
constituían la mayoría de la población.
Actividad 3
1º A
partir de la lectura del texto anterior, uní con flechas los siguientes
conceptos con las definiciones que corresponden:
|
a.
Monarquía b.
Tributo c.
Élite d.
Sociedad teocrática |
1.
Grupo minoritario de personas que tienen una posición privilegiada respecto
al conjunto de la sociedad. 2.
Producción de excedente apropiado por el Estado. 3.
Organización social y política que vincula a sus gobernantes con sus dioses. 4.
Forma de gobierno cuya autoridad suprema está centrada en la figura del rey. |
2º En las sociedades tributarias, el Estado
percibía el tributo de los campesinos. Este podía ser en __________________ o
en __________________________.
Las civilizaciones agrarias
Hemos visto cómo a
partir de la posibilidad de producir excedentes de alimentos se originaron
transformaciones económicas, sociales y políticas, como la división y
especialización del trabajo, la diferenciación social y el surgimiento de los
primeros estados.
También hemos identificado las características de las
sociedades tributarias, indicando ejemplos históricos. Algunos que se
desarrollaron miles de años atrás, antes del nacimiento de Cristo como los
Estados de la Mesopotamia asiática y el antiguo Egipto. Otros como las
sociedades maya, azteca e inca, que se desarrollaron en el continente americano
en los siglos posteriores al nacimiento de Cristo.
Unas y otras se desarrollaron en tiempos y espacios
distintos, pero compartieron características comunes.
Fueron civilizaciones
agrarias con desarrollo urbano y estatal que:
• Desarrollaron la agricultura con excedentes producidos
por la mayoría de la población campesina.
• Contaban con centros urbanos desde donde se ejercía el
poder político y religioso. En las ciudades habitaban también los artesanos y
comerciantes.
• El Estado se apropiaba del tributo, destinado al
sostenimiento de los gobernantes y de los miembros de la élite, así como para
la redistribución en la población para casos de emergencia. Los Estados
contaban con instituciones de gobierno para administrar, legislar e impartir
justicia.
Las sociedades esclavistas Hemos indicado las
características de las civilizaciones agrarias con desarrollo urbano y estatal,
y mencionamos cinco sociedades que construyeron civilizaciones en distintos
momentos históricos: los egipcios, los mesopotámicos, los mayas, los aztecas y
los incas.
Los dos primeros pueblos (egipcios y mesopotámicos)
crecieron en torno a sus ríos en la medialuna fértil, próximas al mar
Mediterráneo hace unos 5.500 años, es decir, en el 3.500 a. C (antes de
Cristo).
Hace aproximadamente 4.000 años, es decir, en el 2.000
a.C. surgieron otras civilizaciones alrededor del mar Mediterráneo, entre
ellas, los hebreos y los fenicios.
Los primeros cambios
surgieron en la isla de Creta, ubicada en mar Mediterráneo. Allí floreció la
civilización cretomicénica, que fue el origen de la civilización griega.
Las dos culturas más representativas de las
civilizaciones occidentales antiguas fueron Grecia y Roma. El mundo
grecorromano se diferenció de las civilizaciones de Oriente. Las culturas
orientales se caracterizaban por la importancia de la producción agraria
generada por campesinos libres y porque el Estado estaba asociado a los dioses.
En Occidente las cosas fueron diferentes.
La civilización creada
por los griegos y los romanos se caracterizó por la importancia de la vida
urbana, por el desarrollo de la esclavitud como modo principal de explotar el
trabajo rural y artesanal y porque el Estado no estaba asociado a los dioses
sino a los humanos.
El desarrollo urbano es característico de toda
civilización, pero en las civilizaciones agrarias las ciudades eran el centro
del poder, mientras que la mayoría de la población vivía y trabajaba en el
campo, que era la principal fuente de recursos. En cambio, las sociedades de
Grecia y Roma, si bien dependían de los excedentes agrarios, desarrollaron la
vida urbana de un modo diferente. Parte importante de su población libre vivía
en las ciudades, en las que se
desarrollaron actividades nuevas, además de la administración, los cultos
religiosos y el gobierno. Entre esas actividades se destacan el comercio con la
formación de verdaderos mercados urbanos, la política, el arte, la ciencia y la
filosofía.
Las sociedades
grecorromanas se caracterizaron por la participación de los ciudadanos en
las actividades relacionadas con el gobierno. La política era asunto de los hombres libres y no de reyes con poderes
asociados a los dioses (las mujeres no tenían participación en estos
asuntos). Es decir que sus Estados no eran teocráticos. Por el contrario, el gobierno era un asunto público que
concernía a los ciudadanos. Si bien la ciudadanía estaba restringida a un
sector minoritario de la población, ese sector era mucho más amplio que en las
sociedades orientales.
La sociedad griega
Los griegos llamaban a sus ciudades polis, vocablo del que deriva la palabra «política», en referencia
al gobierno de las ciudades. En ellas solo los hombres libres, oriundos de la
polis, podían ser ciudadanos y participar en la vida política de la ciudad. Los
ciudadanos despreciaban los trabajos rurales y manuales, que eran realizados
por esclavos y por campesinos libres pobres, quienes estaban excluidos de las
actividades políticas.
En la ciudad de Atenas se
desarrolló la democracia como forma de organización política.
PROXIMA CLASE LA SOCIEDAD ROMANA
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