CLASE 3 y 4

 

Las sociedades tributarias:

Estado, sociedad y tributo en la antigüedad

 Los primeros Estados se desarrollaron en la Mesopotamia asiática hace aproximadamente 6.000 años, época en la que se establecieron las primeras ciudades-Estado. Este proceso también se inició en Egipto y se extendió por Oriente. Mucho tiempo después ocurrió lo mismo en Europa y América.

Las razones que dieron origen a los primeros Estados variaron según cada sociedad. Pero más allá de sus diferencias, en todas ellas se produjo la centralización del poder, a través de la imposición de la autoridad de un pequeño grupo de personas sobre el conjunto de la sociedad. Ese sector social dedicado a la organización política se transformó en un sector privilegiado, pues adquirieron el poder suficiente para apropiarse de los recursos del conjunto de la comunidad.

La producción de excedentes se transformó en tributo. Todos aquellos que no pertenecían al sector privilegiado debían entregar una parte de su producción al Estado. A dicha forma de tributo se la denominó en especie. El Estado se  apropiaba de esos excedentes para poder contar con reservas de alimentos y redistribuirlos en la sociedad en casos de necesidad y emergencia.

El Estado también podía demandar un tributo en trabajo de los sectores no privilegiados. Este podía consistir, por ejemplo, en la obligación de trabajar en la construcción de obras de riego, murallas, palacios, templos o tumbas reales (tal es el caso de las pirámides que los faraones egipcios hacían construir para sí mismos), según fueran planificadas por los gobernantes.

A cambio de su situación privilegiada, los grupos de poder debían organizar el funcionamiento de la sociedad. Sus tareas fundamentales eran gobernar, administrar los recursos provenientes del tributo, impartir justicia, mantener el culto religioso y actuar en casos de guerra.

 El poder político se organizaba y se ponía en funcionamiento a través de cargos e instituciones administrativas y de gobierno que eran ocupados por los miembros de la élite, compuesta por las familias que ejercían el poder. Pero solo uno de los miembros de la élite era el rey. Debido a que la autoridad suprema se concentraba en una sola persona, que heredaba el cargo de su padre, los Estados de la antigüedad eran monarquías. Esa persona era considerada diferente al resto, incluso, a veces como un dios en la tierra. En ese caso eran monarquías teocráticas.

Egipto antiguo es un ejemplo de sociedad tributaria. La creencia de que el faraón era un dios y de la vida después de la muerte favorecieron una organización económica que se apoyaba en diversas formas de tributo. Tributo en especie, cuando los campesinos entregaban parte de su producción para mantener al grupo gobernante. Tributo en trabajo, cuando participaban en la construcción de las pirámides.

Eran sociedades tributarias porque el tributo –entregado por la mayoría no privilegiada de la sociedad– era una herramienta central que permitía la existencia del Estado y garantizaba el sostenimiento una forma de organización social, económica y política específica.

 Para comprender por qué el Estado podía exigir el tributo a los campesinos es necesario entender las relaciones de poder. Dichas relaciones representaban un vínculo de dominación entre una minoría privilegiada que habitaba en la ciudad y tenía el control del Estado y una mayoría rural que solo contaba con su trabajo.

 Los privilegios de la minoría se sostenían en su prestigio, ciertos saberes como los religiosos y mágicos, la posesión de las tierras y las armas y la creencia compartida por toda la sociedad –privilegiados y desposeídos– de que pertenecían a una casta superior.

El sector más amplio de la sociedad estaba compuesto por los campesinos, que eran los encargados de producir los alimentos. Este sector social habitaba en las aldeas y trabajaba los campos. El sector más bajo de la sociedad estaba constituido por los esclavos, quienes carecían de derechos (ni siquiera eran dueños de su persona). Sus condiciones de vida variaban: algunos eran prisioneros de guerra, otros incapaces de pagar sus deudas, etc. Podían ser empleados en tareas agrícolas o domésticas o en algunos trabajos muy duros como los que se emprendían en las minas. Otros, como en algunas sociedades americanas, podían ser destinados para ser sacrificados en ceremonias religiosas.

Los esclavos formaron parte de las sociedades tributarias pero no constituían la mayoría de la población.


Actividad 3

  A partir de la lectura del texto anterior, uní con flechas los siguientes conceptos con las definiciones que corresponden:

a. Monarquía

 

 

 

b. Tributo

 

 

 

 

c. Élite

 

 

 

 

d. Sociedad teocrática

 

1. Grupo minoritario de personas que tienen una posición privilegiada respecto al conjunto de la sociedad. 

 

 

2. Producción de excedente apropiado por el Estado.

 

 

3. Organización social y política que vincula a sus gobernantes con sus dioses.

 

 

4. Forma de gobierno cuya autoridad suprema está centrada en la figura del rey.

 

 

 

 En las sociedades tributarias, el Estado percibía el tributo de los campesinos. Este podía ser en __________________ o en __________________________.



Las civilizaciones agrarias

 Hemos visto cómo a partir de la posibilidad de producir excedentes de alimentos se originaron transformaciones económicas, sociales y políticas, como la división y especialización del trabajo, la diferenciación social y el surgimiento de los primeros estados.

También hemos identificado las características de las sociedades tributarias, indicando ejemplos históricos. Algunos que se desarrollaron miles de años atrás, antes del nacimiento de Cristo como los Estados de la Mesopotamia asiática y el antiguo Egipto. Otros como las sociedades maya, azteca e inca, que se desarrollaron en el continente americano en los siglos posteriores al nacimiento de Cristo.

Unas y otras se desarrollaron en tiempos y espacios distintos, pero compartieron características comunes.

Fueron civilizaciones agrarias con desarrollo urbano y estatal que:

       Desarrollaron la agricultura con excedentes producidos por la mayoría de la población campesina.

       Contaban con centros urbanos desde donde se ejercía el poder político y religioso. En las ciudades habitaban también los artesanos y comerciantes.

       El Estado se apropiaba del tributo, destinado al sostenimiento de los gobernantes y de los miembros de la élite, así como para la redistribución en la población para casos de emergencia. Los Estados contaban con instituciones de gobierno para administrar, legislar e impartir justicia.

Las sociedades esclavistas Hemos indicado las características de las civilizaciones agrarias con desarrollo urbano y estatal, y mencionamos cinco sociedades que construyeron civilizaciones en distintos momentos históricos: los egipcios, los mesopotámicos, los mayas, los aztecas y los incas.

Los dos primeros pueblos (egipcios y mesopotámicos) crecieron en torno a sus ríos en la medialuna fértil, próximas al mar Mediterráneo hace unos 5.500 años, es decir, en el 3.500 a. C (antes de Cristo).

Hace aproximadamente 4.000 años, es decir, en el 2.000 a.C. surgieron otras civilizaciones alrededor del mar Mediterráneo, entre ellas, los hebreos y los fenicios.

Los primeros cambios surgieron en la isla de Creta, ubicada en mar Mediterráneo. Allí floreció la civilización cretomicénica, que fue el origen de la civilización griega.

Las dos culturas más representativas de las civilizaciones occidentales antiguas fueron Grecia y Roma. El mundo grecorromano se diferenció de las civilizaciones de Oriente. Las culturas orientales se caracterizaban por la importancia de la producción agraria generada por campesinos libres y porque el Estado estaba asociado a los dioses. En Occidente las cosas fueron diferentes.

La civilización creada por los griegos y los romanos se caracterizó por la importancia de la vida urbana, por el desarrollo de la esclavitud como modo principal de explotar el trabajo rural y artesanal y porque el Estado no estaba asociado a los dioses sino a los humanos.

El desarrollo urbano es característico de toda civilización, pero en las civilizaciones agrarias las ciudades eran el centro del poder, mientras que la mayoría de la población vivía y trabajaba en el campo, que era la principal fuente de recursos. En cambio, las sociedades de Grecia y Roma, si bien dependían de los excedentes agrarios, desarrollaron la vida urbana de un modo diferente. Parte importante de su población libre vivía en las ciudades, en las que se desarrollaron actividades nuevas, además de la administración, los cultos religiosos y el gobierno. Entre esas actividades se destacan el comercio con la formación de verdaderos mercados urbanos, la política, el arte, la ciencia y la filosofía.

Las sociedades grecorromanas se caracterizaron por la participación de los ciudadanos en las actividades relacionadas con el gobierno. La política era asunto de los hombres libres y no de reyes con poderes asociados a los dioses (las mujeres no tenían participación en estos asuntos). Es decir que sus Estados no eran teocráticos. Por el contrario, el gobierno era un asunto público que concernía a los ciudadanos. Si bien la ciudadanía estaba restringida a un sector minoritario de la población, ese sector era mucho más amplio que en las sociedades orientales.

La sociedad griega

Los griegos llamaban a sus ciudades polis, vocablo del que deriva la palabra «política», en referencia al gobierno de las ciudades. En ellas solo los hombres libres, oriundos de la polis, podían ser ciudadanos y participar en la vida política de la ciudad. Los ciudadanos despreciaban los trabajos rurales y manuales, que eran realizados por esclavos y por campesinos libres pobres, quienes estaban excluidos de las actividades políticas.

En la ciudad de Atenas se desarrolló la democracia como forma de organización política.

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