Las sociedades americanas antes de la conquista
Los primeros pobladores
«América» es el nombre que le dieron los europeos a
nuestro continente. La elección del nombre se debió al navegante florentino
Américo Vespucio, quien reconoció que las tierras a las que habían llegado los
europeos eran «nuevas», es decir, eran territorios cuya existencia habían
desconocido hasta entonces. Con ello quedaba descartada la idea de Colón, quien
murió creyendo que en 1492 había llegado a la India.
Es difícil determinar exactamente cuándo fue poblado el
continente pero se estima que hace unos 15 mil años, aprovechando un puente
libre de hielo que se formó en el actual estrecho de Bering. Dado que el nivel
del agua de los océanos había descendido por el aumento de los glaciares, los
grupos de humanos nómades de Asia pasaron siguiendo a los animales para cazar y
desde el norte fueron descendiendo y poblando las tierras hasta el extremo sur
en Tierra del Fuego. También se cree que otros grupos pudieron trasladarse con
balsas a través del Océano Pacífico. Los primeros pobladores fueron nómades,
cazadores y recolectores, como en las sociedades paleolíticas que vimos en la
primera parte de esta unidad.
Algunos de estos grupos se hicieron sedentarios y
desarrollaron formas de organización social complejas. Algunos mantuvieron sus
características nómades, mientras que otros combinaron la caza y la agricultura
para sobrevivir. Todos ellos crearon culturas adaptadas al medio en el que
vivieron: sus sociedades, sus técnicas para conseguir o producir alimentos, sus
viviendas y sus creencias religiosas, se relacionaron con la tierra a la que
consideraban sagrada.
La diversidad cultural
Se considera que la agricultura se desarrolló hace 5.000
años, aproximadamente, y con ella algunos grupos se hicieron sedentarios
construyendo las primeras aldeas. En algunas de esas sociedades surgieron Estados, gobernados por monarquías
teocráticas, con desarrollo de centros urbanos en donde residía el poder
político y una economía basada en la agricultura. Su organización social era
jerárquica.
Otros grupos, aunque lograron dominar la agricultura,
continuaron con la caza y la recolección, seguramente porque el medio les
permitía combinar los dos estilos de vida y
desarrollaron sociedades de jefatura, en las que la autoridad residía en
un cacique; no había una centralización política estatal.
Es decir, hubo una gran diversidad de culturas con
distinto grado de complejidad, desde grandes civilizaciones como la maya,
azteca e inca, que abarcaron a muchos pueblos y culturas dominadas, hasta grupos nómades o seminómades que vivían de la
recolección y la caza como los tehuelches o selk´nam.
A continuación vamos
desarrollar las principales características de algunas de esas sociedades, las
ubicaremos geográficamente y nos detendremos en los aspectos políticos,
sociales y económicos de su cultura.
Los mayas
a. Ubicación geográfica, organización política y sociedad
La civilización maya se desarrolló en América Central o Mesoamérica, que
comprende la península de Yucatán -al sur de México-, Guatemala, Belice, El
Salvador y Honduras. Los mayas constituyeron una sociedad muy avanzada, con
alto desarrollo tecnológico y conocimientos científicos.
• Estos pueblos no estaban unidos políticamente, en otras
palabras, no había un Estado centralizado. Formaron ciudades-Estado
independientes, pero compartían características culturales, como sus
conocimientos y sus creencias. Tikal, Chichen Itzá, Mayapán y Copán fueron
algunos de los centros urbanos más importantes. Cada una de estas
ciudades-Estado tenía sus propias autoridades. Eran monarquías absolutas y
teocráticas que gobernaban con ayuda de
una burocracia formada por sacerdotes y nobles.
La sociedad estaba jerarquizada.
b. Economía, creencias y conocimientos científicos
Los mayas aplicaron distintas técnicas de cultivo e
irrigación para adaptarse a la gran variedad de ambientes que habitaron. Para
cultivar en la región selvática, utilizaron una técnica conocida como la milpa
que consistía en despejar el terreno quemando la vegetación salvaje. El residuo de la
combustión era utilizado para abonar la tierra. Sabían combinar los cultivos
para no desgastar la tierra y lograr productos de buena calidad. Como en todo
el continente, el cultivo principal fue el maíz, base de su alimentación junto
con los frijoles.
Los conocimientos científicos en matemática y astronomía
les permitieron llegar a cálculos muy elaborados. Tenían escritura jeroglífica,
calendario y sistema de cómputos. La clase sacerdotal era la encargada de
investigar y la dueña de esos conocimientos, que los vinculaban con las
creencias religiosas. Tenían estadios donde se realizaban juegos de pelotas de
carácter religioso; sofisticadas pirámides escalonadas fueron la base de la
construcción de sus templos, palacios y observatorios astronómicos. Sus
conocimientos, creencias y acontecimientos históricos fueron registrados en el
Popol Vuh, el libro sagrado de la comunidad.
Las ciudades imperio fueron abandonadas hacia el siglo
XIV o XV por razones que todavía no se pueden definir y sus poblados quedaron
dispersos y a merced de conquistadores.
Su cultura perdura actualmente entre los pobladores de la región.
Los aztecas
a. Ubicación
geográfica y organización política Los aztecas dominaron el valle de México y
se asentaron en las orillas del lago Texcoco. Tenochtitlán (actual ciudad de
México) fue su ciudad capital. Desde allí formaron un gran imperio guerrero;
dominaron a las comunidades vecinas, a las que les exigían el pago de tributos
y de personas para realizar sacrificios, que consideraban necesarios para que
el sol volviera a salir cada día.
El imperio estuvo organizado políticamente como una
confederación de reinos, es decir, estaban vinculados entre sí pero también
mantenían su autonomía. La población se dividía en clanes llamados calpullis,
eran agrupaciones de familias ligadas por parentesco. Cada calpulli tenía su
templo, sus tierras comunales y un jefe que se encargaba de la administración.
b. Sociedad, economía y creencias
El sector dominante estaba constituido por los guerreros
y los sacerdotes, quienes se encargaban del Estado y el culto. El rey tenía
poder absoluto, pero su cargo no era hereditario sino que lo elegía un consejo
que estaba formado por representantes de cada calpulli. El consejo elegía a los
funcionarios, era un órgano consultivo, con atribuciones para administrar
justicia. Comerciantes y artesanos ocupaban un lugar intermedio en la jerarquía
social. Los campesinos eran la mayoría de la población, quienes sostenían con
sus excedentes la economía.
La agricultura era
la base de la economía. La tierra era comunal, pero a cada familia se le
otorgaba una parcela para cultivar y criar animales. Como habitaron una meseta
semiárida aplicaron un método de cultivo, la chinampa, para aprovechar el agua
de los lagos. El método consistía en la siembra sobre islotes que eran
construidos con cañas y juncos, dispuestos sobre los lagos.
¿SABIAS QUE?
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os aztecas fueron politeístas, es decir, creían en muchas
divinidades. Las profecías, presagios y adivinaciones eran muy respetadas.
Quetzalcoatl (la serpiente emplumada) era uno de sus dioses principales. A los
dioses les debían sangre humana, por eso las conquistas de los pueblos vecinos
tenían como objetivo –además de conseguir tierras y tributos– ofrecer seres
humanos que sacrificaban en los centros ceremoniales. La dominación que
ejercieron sobre otros pueblos fue uno de los factores que contribuyeron a su derrota
cuando llegaron los españoles. Los pueblos sometidos creyeron que la alianza
con los nuevos conquistadores era el
camino para liberarse de los aztecas.
Los incas
a. Ubicación geográfica y organización política El
Tahuantinsuyo –así llamaron los incas a su imperio– llegó a abarcar en el siglo
XV, la zona andina desde la actual Colombia hasta Chile y la región de Cuyo en
Argentina.
En su expansión, los incas que eran originarios del
actual territorio boliviano (en la región del lago Titicaca), se instalaron en
el sur de Perú. La ciudad de Cuzco era el centro del poder político y
administrativo del imperio. Los incas fueron anexando distintas comunidades,
entre las que se desarrolló un fuerte intercambio cultural. Impusieron la
lengua quechua, el culto al sol y el pago de tributo, pero respetaron las
tradiciones y los antepasados de los pueblos anexados y los incorporaron al
culto oficial como signo de integración. Los que se resistían a la dominación
eran violentamente sometidos y sus habitantes trasladados a otros lugares del
imperio para desarraigarlos de su cultura.
El Estado era
teocrático, es decir, el inca –considerado hijo del sol– era un soberano cuyo
poder era absoluto y hereditario. El Tahuantinsuyo estaba dividido en cuatro
provincias gobernadas por un funcionario que estaba subordinado al Inca. En el
interior de cada provincia subsistían las comunidades unidas por lazos de
parentesco, los ayllu, bajo la autoridad de un cacique, llamado curaca.
El curaca:
• Recolectaba el tributo para entregar al Inca.
• Reclutaba a los miembros de la comunidad destinados a
pagar tributo en trabajo.
• Distribuía las parcelas entre las familias de la
comunidad.
• Se ocupaba de las obras de defensa y mantenimiento, como
la limpieza de los canales de riego.
• Repartía los excedentes almacenados
b. Reciprocidad y
redistribución
Los ayllu vivían según el principio de la reciprocidad
que implicaba ayuda mutua. Así, por ejemplo, si alguna persona iba a trabajar
para el Estado representando a su comunidad, sus tierras y su familia eran
cuidadas por los otros integrantes del ayllu.
Los excedentes
eran entregados como tributo al Inca y llevados al Cuzco para el mantenimiento
del Estado. Una parte de ellos era redistribuida por el Inca a las comunidades,
de este modo se favorecía el intercambio de las producciones entre las
distintas regiones del imperio. La redistribución del Estado a la comunidad se
realizaba mediante el curaca.
La reciprocidad y la
redistribución fueron dos engranajes fundamentales en la organización del
imperio.
c. Economía y
creencias
La base de la
economía era la producción agraria. Para cultivar en la zona montañosa idearon
un sistema de andenes o terrazas en las laderas, que era regado a través de
canaletas o acequias que distribuían el agua del deshielo. Este método aún se
sigue utilizando en zonas áridas. El cultivo de la papa, maíz, mandioca,
porotos y tomate, entre otros, se realizaba teniendo en cuenta la altura. Estos
productos fueron conocidos en Europa después de la conquista.




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